El Consejo Ártico concluyó ayer en Finlandia su cumbre bienal sin que sus ocho países miembros lograran por primera vez en sus 23 años de historia acordar una declaración conjunta, debido a la negativa de Estados Unidos a comprometerse con la lucha contra el cambio climático, a la que su presidente Donald Trump siempre rechazó.
Al término de la reunión, los ministros de los ocho países de la región (Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia) firmaron un breve texto genérico en el que no se hace mención al cambio climático ni tampoco al calentamiento global.
“Estados Unidos se quedó solo en su postura sobre la lucha contra el cambio climático y los demás países decidieron que no merecía la pena diluir los enunciados que hacían referencia al cambio climático para alcanzar un acuerdo”, afirmó a la prensa local Timo Koivurova, director del Centro Ártico de la Universidad de Laponia.
El ministro finlandés de Exteriores en funciones, Timo Soini, no quiso “dar nombres ni culpar a nadie” del fracaso de la reunión y explicó en rueda de prensa que para que exista una declaración final en el Consejo Ártico “debe haber un consenso unánime” sobre su contenido, algo que no ha sido posible en esta ocasión.
Las delegaciones de los ocho países miembros llevaban días negociando el contenido de la declaración y conocían la oposición de Estados Unidos a que el texto incluyese las palabras “cambio climático”, un término que nunca convenció a Trump.
ESCUETO TEXTO FINAL
En el texto que sí pudo ser consensuado, de apenas 25 líneas, los ocho ministros se comprometen a “mantener la paz, la estabilidad y la cooperación constructiva en el Ártico” y a salvaguardar “el desarrollo sostenible y la protección medioambiental” de la región.
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